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para antes del olvido..

Me encuentro leyendo este libro lleno de nostalgia por la Colombia de comienzos de siglo.. querìa compartir la reseña que publicò la pàgina en Internet de la Biblioteca Luìs Àngel Arango.


Ejercicio de la nostalgia
 

|Para antes del olvido
|Tomás González

Editorial Plaza y Janés, Bogotá, 1987.

Escribir novelas en Antioquia casi siempre ha sido un ejercicio de la nostalgia. Los grandes narradores antioqueños, desde Carrasquilla hasta Mejía Vallejo, han anhelado una Antioquia tradicional y han lamentado la pérdida de los valores humanos que pertenecen, aparentemente, a un pasado ya lejano, premoderno. Al mismo tiempo que Antioquia ha sido una de las regiones más progresivas del País -por ejemplo, en la industrialización y en su tradición igualitaria-, también ha resistido y hasta ha resentido el cambio. En este contexto se inserta |Para antes del olvido, del joven novelista antioqueño Tomás González (1950), ganador del quinto premio nacional de novela Plaza y Janés (1987). Además de ser otro ejercicio en la nostalgia, esta novela ofrece una curiosa síntesis de lo tradicional y lo moderno que a veces vislumbramos en Carrasquilla pero que salta a la vista en Mejía Vallejo.

Tomás González ya había publicado su primera novela. |Primero estaba el mar, en 1983. Escrita en un estilo sencillo y directo, sin pretensiones ambiciosas, esta obra cuenta de forma lineal las aventuras y el afán de independencia de una joven pareja antioqueña. La trama y los temas son íntimamente paisas y hasta recuerda a veces las novelas de José Restrepo Jaramillo, David, hijo de Palestina y Ventarrón. Durante el decenio del ochenta el autor ha estado trabajando y escribiendo en Miami y Nueva York, cumpliendo así con el estereotipo del antioqueño aventurero (estereotipo también presente en sus propias novelas).

|Para antes del olvido representa un paso adelante en la obra de González. Se estrena una estructura más ambiciosa, que consta de unos 43 segmentos narrativos, fechados desde 1913 hasta 1978, y que ocupan numerosos espacios, pero principalmente Envigado y Bogotá. Cuentan la historia de un muchacho llamado Alfonso que deja su novia, Josefina, en Envigado para ir a Bogotá y luego a Europa. González promete al lector una trama interesante desde el principio: en el cuarto segmento (Río Magdalena, buque Eloísa, 1913), la directora de una farándula española seduce al joven Alfonso mientras remontan el Magdalena. Pero esta novela no es realmente de muchas seducciones visibles sino de la exploración de una unión nunca consumada: la de Josefina con Alfonso. En este sentido resulta ser la clásica historia de la mujer fiel que espera indefinidamente al hombre que nunca regresa. Josefina, efectivamente, logra el estatus de heroína casi mítica (que nunca se casa), mientras Alfonso experimenta la vida literaria bogotana, la Europa bélica y varios amores. Esta descripción de la estructura y la trama posiblemente sugieren un libro de difícil lectura, pero el caso es del todo al contrario: se trata de una novela bien armada cuyo desenvolvimiento en sí, como en las primeras novelas de Vargas Llosa, representa ese placer estético que Wayne Booth ha llamado "the pleasure of seeing a pattern unfold".

Se evoca en esta novela una Colombia de principios de este siglo, que estrena los pasos infantiles de modernidad. También se recuerdan los antiguos valores antioqueños, articulados por Alfonso: "-En cada uno de los mojones que señalan los kilómetros en el ferrocarril de Antioquia deberían levantarse monumentos alegóricos a la lucha, al triunfo y al honor para recordar a las debilitadas generaciones que supieron engrandecer la raza en el trabajo" (pág. 20). Inevitablemente, el narrador agrega sus notas de índole nostálgica: "Con los aguardientes León parecía cada vez más propenso a hablar de asuntos en los que estaba latente la tristeza por la implacable erosión del pasado" (pág. 216). Por lo tanto, |Pero antes del olvido es una ficción construida para leer antes del olvido de esa Antioquia tradicional de principios del siglo. Es un trabajo de rescate.

Es frecuente que las novelas incorporen a la ficción a un escritor o a un lector ideal como personaje dentro del mismo texto, y |Para antes del olvido no constituye una excepción. En este contexto, un personaje de cierto interés es León, especie de álter ego del mismo escritor, Tomás González. León se interesa en Josefina y Alfonso y, además, provee un segundo nivel textual, escribiendo dentro del texto casi una historia idéntica a la que construye Tomás González: "Era una casa grande -escribirá León- que quedaba a cuatro cuadras de la plaza del mercado" (pág. 26). Para el final de la novela, León habrá escrito unas mil páginas; funciona como investigador, pero su arma principal de historiador es la intuición y la imaginación. León, como Tomás González, sigue una propuesta de Carlos Fuentes: hay que recordar el futuro e imaginar el pasado. En la última página León se encuentra escribiendo, de modo que la metáfora final de la novela es la escritura misma.

El lenguaje es calculado y cuidado. Se emplean descripciones tradicionales de las escenas, sin innovaciones lingüísticas, pero tampoco con excesos. La única desventaja del uso de los 43 fragmentos breves es que raras veces pueden profundirse; la novela en su conjunto, no obstante, logra niveles de significado que superan cualquier fragmento aislado.

Es bien posible que |Para antes del olvido sea la mejor novela hasta ahora laureada en lo que va de los cinco premios que ha otorgado la Editorial Plaza y Janés. Encontrar y seleccionar una obra de mérito literario que también sea accesible al público (es decir, de valor comercial) no ha sido siempre posible o factible. Esta novela, por cierto una buena lectura, puede figurar entre las pocas del premio que hayan podido responder a ese criterio doble.

RAYMOND L. WILLIAMS

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